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Otro miércoles

Pikachú y/o unos de sus amigos reventaban la caja de la TV de amarillo rojizo y azulados. El sonido era todo el mismo: un chorro de griterío salido de una traducción del japonés al español, pero hecho por Las Ardillitas.
Mateo miraba embelesado todo aquello, o a veces por la ventana.
Y en un instante pensé “se aburrió, es increíble que hasta los bebés se aburren...”
- - -
Actué: agarré su chupete y lo mojé en mi vaso de vino. Y pacientemente impacientemente, se lo ofrecí embutí a Mateo.
Sus labios regordetes aceptaron la propuesta. Reconocieron la forma del chupete, fraude de teta, y después su mirada se amargó en una mueca fea. Cerró los ojos, los abrió como desaforado, y me miró increpó.
“¿Rico rico?” pregunté.
Su respuesta fue: mirar la ventana y resoplar por la nariz.
- - -
Entonces Karina entró con el pelo estrambótico y los ojos fuera. Sin sacarse el abrigo, la rubia bajó la vista, abrió el paquete de cigarrillos y prendió uno, con una enorme y jugosa bocanada.
“Tu hijo toma vino desde hoy!” festejé.
Su respuesta fue: mirar la ventana y resoplar por la nariz.



6 toques:

ava gardner dijo...

quién no se aburre mirando a pikachú? ese bicho amorfo y amarillo es una tortura.
me cae mejor bob esponja. la risa que tiene es alta, sonora y significativa.
pero es una cuestión de gustos, no?

Tach dijo...

Es posible pero, ¿no te parece extraño que un ser espóngido este sonriendo todo el tiempo? A mí siempre me pareció medio falluto...

vladimir maiakovski dijo...

interesante selección dentro del eje paradigmático. buena secuencia sintagmática.

(por cierto, creo que el niño esperaba caña).

au revoir!

Tach dijo...

Vladimir: me alegra que te haya ido bien en tus estudios. Un día nos sentaremos a beber una cerveza y me explicarás que quieren decir tus esdrújulas.

Tach

Lou dijo...

Pah... bella historia y bella manera de contarla.

Tach dijo...

Gracias Lou! Es bonito que aparezcas por aquí!

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Entonces...