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Un pedazo de tierra húmeda

Cabalgó todo lo largo que le fue el desierto.
Pidió agua y sed
y ambas le fueron concedidas. Y cuando la sed secaba, el agua mojaba. Estuvo completo.

Durmió en cabañas de otros distintos. Alquiló desconocer amigos y los ordenó en lista corta.
Esos no eran amistades no eran
casi nada. Durmió con las botas puestas y con frío. Sonrió y se soplaba en las manos,
un hueco que llenaba.

Caminó cuadras y cuadras de pastos árboles cielos varios
variadísimas variaciones de músicas en los ojos. Su vista escuchaba
sus pies no hubieron de detenerse aunque
escuchaban.

Y navegó lento o rápido para llegar a algún lugar lugares
donde la miel se hubiera suelta en manos en labios en
cuellos humildes,
jamás en envase. Llegaría en pocas horas, muchos ires.

Hubo de saber que faltaba poco. Conoció un trozo delgado de piedras ya pisadas
por cualquiera.

Llegó. Y tan bien que viaje hizo, clavó bandera en la primera espalda que no había alcanzado a escalar.
Pidió agua y sed
y sólo aquella le fue concedida. Y sin sed derrochó regaló tiró toda el agua en gentes y en tierras
fértiles y estériles, grandes pedazos
de error.

Con ojos muertos de sueño y alguna realidad golpe, emprendió
quiso regresar a partir. Pero en esa voltereta no vio salida y
descubrió que jamás había
él no llegó.

Y sufrió sus lluvias y las de las todo tipo de nubes
nubarrones. Grises tormentas aceite manoseado rancio opaco pútrido. Quedó quieto tieso vacío
enfermó de sentirse miedo, saberse ningún. Erró.

El cielo se agacharía para perdonarlo algunos días enteros de viento fuerte fortalecedor.
Igual algún sol le calentaría el pecho y las manos. Pero verde pasto inmadurando no deja de crecer
desparejando.

Y fue cuando su corazón se hartó de tanto duro trabajo duro que la tontuela flacidez de lo
muerto pintó sus manos hombros cuello y otros. Y allí estuvo. Fue.
Y en esa volteada
tampoco alcanzaba no descubrió
que jamás había

él no llegó. Aún.

Llovió. No hubieron rocas para tapar esquivar
aquella vista, un pedazo de tierra húmeda dado vuelta. Volteadas volteretas.
Salida.

7 toques:

vladimir maiakovski dijo...

esta prosa toca los ojos. ese pedazo de tierra húmeda todo lo invade.
y, bueno, habrá que anclar, bajar a explorar y plantar bandera. esos son los pasos que aparecen en el manual del buen conquistador.

saludos.

ava gardner dijo...

mi ojo quedó verde por comer mucho pasto. éste es dulce pero después de un rato cansa, así que ahora estoy dándole a la flor de ceibo. veremos ...

Tach dijo...

Vladimir: uno de mis quieros es tocar los ojos!
Además estoy seguro de que también se puede "subir" a explorar. Y me gustaría escribir algunas cosas en ese "manual del buen conquistador"...
Ava: Ojos verdes hay muchos, ojos "claros"... no tanto. Seguramente los tuyos han de ser de los últimos. Pero no es por comer pasto (me atrevo a opinar). ¿Será por mirar verde?

Gracias por dejarse tocar!

ShopGirl dijo...

Oh me gusto.

Gracias por pasarte y tus palabras

besos

Tach dijo...

Shopgirl: Gracias igualmente! Bienvenida.

Barjot dijo...

Me gustó mucho esta reformulación del mito de NOÉ !!!

Ava Gardner dijo...

"hubo de saber" ... perífrasis verbal? estoy impresionada!

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Entonces...