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Yara (cap uno)

Se encuentran dos serpientes en la calle y una le dice a la otra:

-Hola, ¿cómo te va?

Y la otra le responde:

-Bien, ¿y vos?

Y la otra le dice:

-Bien.

Entonces, una de las serpientes (una yarará cuzú) se toma un ómnibus mientras le dice a la otra (una bothrops neuwiedi pubescens):

-Bó, boluda, andá a la casa de Elena a las siete que hay reunión.

A lo que la otra le contesta:

-Tá.

La que no se había tomado el ómnibus comienza a caminar por la peatonal Sarandí hacia el centro y por ahí, encuentra un oso polar que le dice:

-Si te portás mal, Dios te ve y te castiga. Dios lo ve y lo sabe todo.

Entonces se desata una conversación que paso a desarrollar de la siguiente manera:

-¿Quién te dijo eso de Dios?

-Todo el mundo lo sabe.

-Yo nunca lo había oído.

-Es hora de que sepas la verdad. Es hora de que todas las víboras como vos sepan la verdad.

-¿Cómo sabés la hora si no tenés reloj?

-Dios me dice lo que debo hacer a cada instante. Y este es el instante para decir esto.

-¿No te parece que si Dios supiera todo le jugaría al cinco de oro para así, de esa manera y no de otra, forrarse de guita?

-Dios no necesita dinero. Y si nosotros tenemos fe en él, tampoco.

-¿Y cómo comés?

-Yo como como como.

-¿Pero de dónde sacás la guita para comprar comida?

-Yo no necesito plata. Simplemente voy a los riachuelos y pesco. Entonces como lo que pesco.

-¿Y Dios no te dice lo que debés pescar y lo que no?

-Dios no existe.

-¿Cómo podés decir eso después de todo lo que pregonaste sobre él?

-Simplemente para que veas que aunque estoy diciendo mentiras, él sabe perdonar y no me castiga.

Entonces, como por arte de magia, un avión de la fuerza aérea ugandesa perdió una de sus alas y ésta cayó sobre la víbora matándola, lo cual asustó tanto al oso polar que murió de un infarto pese a que comía puro pescado y que en la tele dicen que si comés pescado tenés menos riesgo de morir por enfermedades y cosas cardíacas.

La otra serpiente, que estaba aún en el ómnibus, sintió como un mareo y comenzó a tener náuseas como si la muerte de la otra víbora la hubiese afectado a distancia e ignorancia pues el ómnibus que ella había elegido no pasaba ni cerca de la Ciudad Vieja. Se levantó de sus asientos (como era larga ocupaba dos) y comenzó a vomitar en la plataforma. Los ocupantes del vehículo se pusieron a mirarla y entonces el guarda le espetó:

-Ché, la concha de tu madre, ¿no ves que estás ensuciando nuestra herramienta de trabajo? Andá a vomitar afuera. Abrime atrás, Pepe.

La víbora se bajó llorando y conteniendo los restos del vómito mientras adentro del citado vehículo se desarrollaron los siguientes comentarios:

-Ché, qué sorete el guarda.

-Pa, sí.

-Fuá, claro.

-Cebame un mate, turco.

-Ahí a la vuelta vive Carmen, la que mató al gatito que te conté.

-¿Joven, no me abre la ventana, por favor?

-No.

La víbora, luego de terminar de vomitar y de llorar, juró que se vengaría del guarda.

Así pasaron quince largos años hasta que un día, la víbora se tomó casualmente el mismo ómnibus. El guarda era el mismo y no la reconoció. La víbora se le acercó como para pagar el boleto y le mordió la muñeca derecha. La muñeca hizo un ruido muy parecido a “¡Mammá!” y se cayó al piso en tanto el guarda sacaba un puñal de la boletera y, cuando estaba a punto de matar a la víbora, se escuchó un grito:

-¡Guarda!

El guarda miró hacia el fondo, momento en el cual, un bloque de esos grises cualquierita, se estrelló contra su cara.

¿Qué había pasado? Simplemente que la persona que había gritado, no había gritado “¡Guarda!” para llamarlo por su cargo dentro de la empresa de transportes, no. Había gritado “¡Guarda!” como sinónimo de “¡Ojo!” o “¡Cuidado!” o “¡Atención!” o “¡Guambia!”.



CONTINUARÁ...

4 toques:

Barjot dijo...

nunca escuché nada parecido...

Ava Gardner dijo...

el conductor del transporte colectivo se llamaba pepe? será una premonición? yo sabía que iba a terminar así!

eh ... perdón, monologaba un poco.

cómo anda, tach?

vladimir maiakovski dijo...

oso bobo. dios no existe!

Los Rumiantes dijo...

mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm...

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Entonces...