rss
email
twitter
facebook

El cuento de la tortuga Juana (cap dos)

Cuando el camionero calculó que serían las diez de la mañana de ese lunes 28 de abril, enfiló hacia una escuela para discapacitados. Apretó el acelerador y el camión alcanzó los mil quinientos quilómetros por hora (exagero). Cuando estuvo a una cuadra de la escuela, el camionero se tiró del camión.

Penetró el camión en la escuela y atropelló a diez botijas que jugaban al basquet en sillas de ruedas. Volaron los guachos por el aire con sus sillas y sus piernas insensibles y pedazos de carne y sangre.

Explotó el camión dentro de la escuela y mató a ciento setenta y nueve alumnos y a doce docentes. Los que no murieron por la explosión, murieron asfixiados por la nuez moscada que quedó en el aire.

Después de eso la historia se vuelve corta. El camionero se fue huyendo a vivir al Tíbet, donde reflexionó por lo que había hecho y se arrepintió. Hizo dos semanas de ayuno y dos centenas de seguidores. Se convirtió en profeta y en Dios.

Después creó las cosas, al hombre y a la mujer. Y el resto es sabido.

Ah, me olvidaba, la escuela se parecía mucho a lo que hoy llaman iglesias.



CONTINUARÁ...

4 toques:

Ava Gardner dijo...

ojalá el 28 a las 10 pueda decir: "el destino ya estaba escrito"

vladimir maiakovski dijo...

y ... el plan divino no es perfecto.

TOROSALVAJE dijo...

Bien por los dos capítulos.

Saludos.

Tach dijo...

Continúa... vuestro interés...

Gracias!

Publicar un comentario

Entonces...