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El cuento de la tortuga Juana (desenlace)

Cualquier ser humano que se precie de pertenecer a esa especie tan particular, debe tener una sola pregunta en su mente capaz de roerle el corazón y oxidarle el alma: ¿qué pasó con la tortuga Juana?

La tortuga Juana fue a ver a otro médico, puesto que aquel la había atendido mal.

Así fue como Juana llegó a la casa del doctor Sebastián Rocpol. Y lo interrogó de una manera media insistente.

- ¿Qué me puede recetar?

- La compra de otro huevo de pascua.

- ¿Y el otro, el más querido?

- Ahora está roto, señora Juana, de nada le sirve así.

- ¿Por qué?

- ¿A usted le parece que un huevo de pascua roto sirve para algo?

- ¿Y usted qué sabe si me sirve o no?

- Le estoy preguntando eso mismo.

- ¿No le parece que se está poniendo atrevido?

- Mire Juana, yo sólo le aconsejo que se compre otro huevo de pascua. Hágalo si le parece y si no, bueno, no lo haga.

- ¿Y si no lo hago?

- Si no le parece no lo haga

- ¿Y cómo voy a sobrevivir sin el huevo de pascua?

- ¿Por qué piensa que no sobrevivirá sin el huevo de pascua?

- ¿Y cómo voy a vivir sino?

- Yo no tengo huevo de pascua y vivo lo más bien.

- Claro, ¿pero se puso a pensar que usted no es una tortuga?

Y al decir eso, el doctor abrió los ojos muy grande. Tan pero tan grande que la camilla del consultorio se asustó, se levantó enseguida, abrió una vitrina donde había instrumental quirúrgico y sacó, de ahí, un bisturí con el que mantener a raya a la tortuga.

- ¡Maldita tortuga, mirá cómo dejaste al doctor!

El doctor comenzaba a hacerse pequeño en comparación al tamaño de sus ojos, que habían alcanzado el metro y medio de diámetro y seguían creciendo desmesuradamente.

- Yo no sabía que se iba a poner así.- dijo la tortuga con una frialdad muy grande.

- No te hagás la viva. Viniste acá para matarlo, yo te conozco, te vi miles de veces en la portada de la revista “Mate Amargo”.

- ¿Qué decís, qué tiene que ver una cosa con la otra?

- ¿Te creés que no sé quién sos?

- ¿Quién soy?

A veces, en los consultorios de los médicos, se necesitan dejar mensajes. Hay muchas formas de hacerlo, pero hay una manera muy interesante y que sirve mucho. Consiste en poner una cartelera de espumaplast en la pared y dejar los mensajes ahí, clavados con alfileres. Muchas veces, sin embargo, se prefiere usar tachuelas o chinches. Ahora bien, de vez en cuando alguna chinche puede caer al suelo, y si cae, es seguro que va a quedar con la punta hacia arriba.

Así fue como el ojo derecho del médico, en su infernal crecimiento, se pinchó con una chinche que había en el piso. Explotó.

Fue tal el susto que se llevó la tortuga Juana, que le dio un paro cardíaco. Aunque los demás hombres de salud del hospital escucharon la explosión y vinieron a ayudar a todos, no se pudo salvar a la tortuga.

Igual le dieron un entierro importante porque la enterraron dentro de un enorme huevo de pascua. Y ella, la tortuga Juana, era la sorpresita más destacada porque no era una tortuga, era un ser etéreo. Y cuando alguien rompiera el huevo, se echaría a volar muerta pero libre, libre al fin.


14 toques:

TOROSALVAJE dijo...

Ohhhhhh, murió!!!!

Que su espíritu siga libre.

Muy bueno.

Saludos.

Ava Gardner dijo...

snif, snif ...

free as a bird ...

snif ...

AgusT!er dijo...

muy interesante...
me gustó mucho el desembolvimoento, parece q comenzara siendo un chiste, pero me gustó y me atrapó mucho el diálogo tan descriptivo entre la tortuga y el médico.
saludos

Ana dijo...

Como puedes escribir lo del Viaje de Melinda y esto? Son propuestas bien diferentes!

beso y gracias por pasarte por mi blog!

freak dijo...

Es un final triste! ¿Por qué no hacés otro más alegre?

).(fans de julián).( dijo...

¿"Sorpresita"? Sorpresita es la que le vamos a dar a Julián cuando lo agarremos.

Tach dijo...

Gracias a uds por pasar.
Ana: creo que todos tenemos lados diferentes que poponen cosas diferentes. Algunos los escribimos, otros... de nada.
Freak: los finales suelen tener de ambas cosas, búscale el dulce a este.

Tach

vladimir maiakovski dijo...

una tortuga que vuela ... eso es lo que vi en mi viaje por sodoma.

la falsa tortuga dijo...

Ya era justo que alguien contara lo que paso con mi parienta la Tortuga Juana. Pasa por tu cheque cuando gustes, el trabajo está hecho y mi memoria tranquila. Me gusto, me gusto...

Tach dijo...

Vladimir: No sé quién es peor si sodoma o gomorra.
Falsa Tortuga: Me encantaría pasar por el cheque. Pero, ¿tú no serías una falsa parienta?

Gracias por pasar!

la falsa tortuga dijo...

Falsa parienta es la falsa
tortuga = verdadero. (la suma de los negativos da positivo... aqui también aplica ¿no?)

chicosoquete dijo...

dos historias y en las dos un personaje principal sufre un ataque cardíaco... estoy empezando a pensar que esto es un blog de cardioaspirina...

Jean-Paul dijo...

Muy bueno, de veras. Me gustaría ver esta última escena en el consultorio en dibujos animados...bien hechos, claro.

Alguien se propone? Yo soy un desastre dibujando, sino ya estaría trazando las primeras líneas.

Saludos!

vladimir maiakovski dijo...

los médicos.
losloslosloscoscoscoscos.
locoslocoslocoslocoslocoslocos.

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Entonces...